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El rebozo es una de las prendas más características de México

Tradicional y versátil,  es una de las prendas más características de México, también utilizada en Centroamérica y algunos lugares en América del Sur. Reconocido a nivel mundial por su belleza, el rebozo es de forma rectangular, de una sola pieza y puede medir entre 1.5 y 3 metros de longitud. Es hecho de diversos materiales como algodón, lana o seda. En la actualidad su uso puede ser muy diverso, ya sea como bufanda, chal, para cargar bebés o transportar cosas.

El rebozo es recordado como una prenda utilizada por las «Adelitas» en la Revolución Mexicana. Sin embargo, desde la época prehispánica se usaban las tilmas -antecedentes del rebozo- para abrigarse y transportar casi todo.

Hay cerca de 15 pasos para elaborar un rebozo, que van del devanado, urdido y pepenado, hasta el teñido, almidonado y empuntado; este último es el proceso que lleva más tiempo (hasta cuatro meses).

Existen varias teorías sobre su origen: se dice que pudo ser una prenda proveniente de la India o que pudo ser una derivación de las famosas mantillas españolas. También se ha mencionado que surge de la combinación del ayate indígena (el cual era de ixtle compuesto de dos lienzos) o del mamatl (un lienzo rectangular con bordes de un material distinto), ambos usados por hombres y mujeres para carga y transporte de mercancías diversas, con los materiales, colores y formas de las prendas españolas.

Dependiendo de la calidad del hilo, la dificultad del dibujo, la finura y el tamaño de las puntas varía el precio, que puede rebasar los cinco mil pesos. Tenancingo tiene una larga tradición en la elaboración de rebozos, hoy por hoy es uno de los lugares donde se puede adquirir esta artesanía que se exporta a Estados Unidos, España y Francia; pero su elaboración es parte del patrimonio cultural de casi todo el territorio nacional.

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