Quechquémitl

Uno de los elementos distintivos de los pueblos indígenas es la indumentaria que portan las mujeres. Incluso, esta distinción puede apreciarse entre comunidades cercanas; la diversidad puede observarse en cuanto a materiales, colores, diseños, técnicas de confección, o rasgos apenas visibles por alguien externo, como la orilla de una blusa, el color de algunos elementos de la faja, por señalar algunos.

Un ejemplo de esto lo encontramos en la indumentaria que portan las mujeres del municipio de Acaxochitlán, estado de Hidalgo, ya que hay diferencias entre cada una de las comunidades de origen nahua.

En el pueblo de Santa Catarina, una pequeña localidad indígena nahua con apenas 443 habitantes, las mujeres se dedican, además del trabajo doméstico, a bordar en punto de cruz los quechquemitls y las blusas que forman parte de su indumentaria que se complementa con un enredo negro y faja tejida que compran a las mujeres del municipio de Naupan, en el estado de Puebla. Además, con los mismos diseños del quechquémitl bordan servilletas, morrales, carpetas y otros modelos que comercializan en los mercados cercanos como el de la cabecera municipal, Acaxochitlán.

Quechquémitl

Los bordados de Santa Catarina destacan por la finura del bordado que hacen sobre tela de cuadrillé de tejido pequeño y cerrado, con lo cual la labor es más compleja y el resultado final es un bordado delicado y sutil. Además, sus diseños están articulados a un simbolismo en armonía a sus principios cosmológicos, como el del árbol florido que aparece en la mayor parte de las prendas que bordan; se acompañan de flores, animales, grecas y figuras geométricas en diversos colores.

El quechquémitl de Santa Catarina está conformado por dos lienzos rectangulares que se unen por los lados más angostos para conformar una pieza textil en forma triangular que se usa con los picos en el frente y espalda para cubrir el torso. Esta prenda se borda con motivos de flores y figuras geométricas. El bordado es en punto de cruz con hilos de diversos colores. Los espacios para el bordado son seleccionados cuidadosamente, elaborando mentalmente operaciones matemáticas para que cada figura bordada se coloque en el lugar preciso, logrando una distribución equilibrada de los mismos, siguiendo la estética que expresa la identidad local.

La confección de esta prenda por las mujeres de la localidad es principalmente para uso local, aunque también se comercializan en los mercados de la región.

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