Rosario de boda purépecha

La tradición orfebre que se practica en Pátzcuaro, Michoacán, tiene sus orígenes en la época prehispánica, pero fue durante el virreinato cuando se introdujo el estilo en la joyería que actualmente se elabora en esta región lacustre. En un principio fue actividad exclusiva de los gremios, a los cuales pertenecían solamente los españoles; después se permitió a los purépechas aprender el oficio y fueron ellos quienes agregaron a los objetos sus propios contenidos simbólicos y los incluyeron en sus celebraciones. De esta manera surgieron innumerables piezas que conjugan ideas y saberes de dos mundos.

Tal es el caso de este collar de cuentas de coral, que entre los purépechas se llama rosario. Está compuesto por cuatro grupos de cuentas separados por cuatro esferas de plata con tonalidad de pavonado, unidos por un hilo de algodón color blanco. Las esferas están trabajadas con las técnicas de calado y cincelado con una decoración fitomorfa. Una de las esferas sirve para rematar el collar y sostener un adorno compuesto por cuatro piezas: una cuenta con forma de gota, una esfera, una pieza con forma de concha y una medalla. De acuerdo con el testimonio del artesano especializado Luis Enrique Capetillo, las tres primeras son de plata y la última de cobre.

En este caso, el rosario ha sido modificado en su composición original ya que no posee las cinco decenas de cuentas como los rosarios comunes, por lo que es probable que este cambio se deba a una rotura del hilo y a una posterior reparación con pérdida de piezas o bien a la costumbre de dividir las cuentas entre las hijas, a modo de herencia.

purépecha

La pieza se utilizaba durante la ceremonia de petición de mano en la boda purépecha, por lo que su uso es ritual. Formaba parte de los presentes que los padrinos de bautizo del pretendiente obsequiaban a la prometida durante la segunda o tercera visita a los padres de la futura novia.

El collar resume el sentido que el matrimonio tiene para los purépechas: la continuidad de la identidad mediante la formación de nuevas familias que se hagan cargo de seguir con el culto a los santos de la comunidad. Varios de sus elementos, como el coral y la concha, son alusivos al agua, elemento de naturaleza femenina en su condición fértil, lo cual se refuerza con la imagen de la medalla que alude a la madre de Jesús y, por consiguiente, de los católicos.

En la actualidad los collares ya no se incluyen en el ajuar obsequiado, aunque se siguen elaborando porque son apreciados por el turismo y los coleccionistas de arte purépecha.

INFORMACIÓN

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *