Telar de cintura

El telar de cintura es un instrumento que desde la época prehispánica auxilió a la mujer mesoamericana en la elaboración de la indumentaria, le permitió desarrollar su creatividad y plasmarla en una variedad de telas. Está formado principalmente por dos grupos de hilos: la urdimbre, que son los hilos verticales que definen el largo y ancho del tejido, y la trama, las hebras que se entrecruzan horizontalmente con la urdimbre.

Para armar un telar se deben atar los extremos de la urdimbre a dos maderas o palos llamados enjulios que soportarán el tejido y definirán la anchura. El extremo superior del telar se debe afianzar a un punto fijo ̶ puede ser un árbol o un poste‒, mientras que el inferior se sostiene con un mecapal, un tipo de faja que la tejedora sujeta con su cintura para tensar el telar.

Telar de cintura

Este telar de cintura proviene de San Pablito, Pahuatlán, ubicado en la Sierra Norte de Puebla, localidad donde habitan los pueblos otomíes o hñu-hú, como se llaman a sí mismos, y cuyas mujeres conservan la tradición del telar de cintura. Los diseños de los textiles y las técnicas de tejido como el tafetán, el tejido doble, la sarga, la tapicería o la gasa son una muestra del alto nivel de destreza que las hñu-hú han alcanzado.

Las técnicas empleadas y las formas básicas de los diseños se conservan gracias a los sueños de las tejedoras y a la memoria de las ancianas, las cuales mantienen la representación de figuras antropomorfas, zoomorfas y fitomorfas.

Estas prendas tejidas en el telar de cintura pueden considerarse verdaderas obras de arte que atesoran la ideología y la cosmovisión de los serranos que las tejieron, cuya herencia cultural es un factor que los une como grupo lingüístico y transmite a las nuevas generaciones la experiencia cultural, la lengua y la identidad.

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